Llamadme inocente, pero yo siempre he creido que cuando una persona habla, la otra escucha. Supongo que el hecho de tener pocos amigos pero MUY buenos me ha afianzado en esa idea. Sin embargo mi sorpresa vino cuando, a la tierna edad de 16 años descubrí un par de frases, cómo llamarlas, de cortesía a las que tuve que acostumbrarme. Por ejemplo:
1. "¿qué tal? ¿Cómo estás?". Realmente no te están preguntando por tu estado de ánimo, de salud, trabajo, etc. Es una pregunta retórica. A esa persona no le interesa que le cuentes tu vida.
2. "Te llamo un día y quedamos". Pero por qué lo dices si no lo vas a hacer. Despídete con un adiós y ya está. Para mí esa es la peor.
Una vez dominé esas frases ya me sentí integrada en la sociedad. Hasta entonces cuando me preguntaban qué tal estaba, yo les respondía sinceramente, de acuerdo con el estado de ánimo de ese momento. Y cuando yo me interesaba por mi interlocutor, esperaba que me contestara igual.
A los 18 años, tuve una amiga que cuando le hablaba nunca me miraba a los ojos. Le hice saber que eso me molestaba y ella me aseguró que me estaba escuchando. Si ella lo dice...
A los 21, una amiga de la amiga de mi mejor amiga (que quede claro), me dijo que era rara porque siempre estaba riendo. Bueno, siempre siempre no, pero si quedas con gente para pasártelo bien pues lo normal es que te lo pases bien o que al menos lo intentes, ¿no?. No me ofendió en absoluto ese comentario, es más, lo consideré un halago.
Tuve otra revelación 5 años más tarde. Conocí a un chico que me dijo que yo sabía escuchar, que se podía hablar conmigo de cualquier cosa. Y lo decía totalmente sorprendido. Le miré y le dije: "¿tan raro es eso? ¿pero tú qué clase de gente conoces?". También me dijo que era rara. Pues va a ser verdad, qué bien.
Conclusión, conversar es un arte y saber escuchar es un don. No, no exagero. En el mundo en que vivimos, no hay cabida para una tarde de charla delante de un café. Me siento muy afortunada de tener a mi lado a gente que me escucha y que también confía en mí para hablarme.
viernes 6 de marzo de 2009
sábado 28 de febrero de 2009
PARA LOS QUE NO TIENEN LAVAVAJILLAS O NOSTÁLGICOS DEL FAIRY
Cena con lo amigos. Picoteo, bebida, comida y más bebida. Suena genial. Sí, lo es cuando la cena es en casa ajena. Está muy bien eso de ser abierto y generoso pero a la hora de quedar con los amigos para una comida en casa de...., lo mejor es hacerse el sueco o mentir como bellacos (no useis la excusa de que os están fumigando la casa porque ya se ha visto en demasiadas películas). Porque cuando, con toda la inocencia e ilusión del mundo, ofreces tu casa para tal evento, amigo, ya no hay vuelta atrás. Riéte tú de Atila y los hunos. Si los hunos no son nada, el problema son los otros. 20 para cenar y piensas que lo peor es prepararlo todo. No, qué va. Lo peor viene despues, cuando te acuerdas de que no tienes lavavajillas porque un día se te ocurrió decir: "no, no hace falta que nos regaleis un lavavajillas, sólo somos dos y no ensuciamos mucho". ¿Quién me mandó a mí abrir la boca?.
Pues ahí estás tú, con los 20 en casa, pasándolo en grande. Comiendo y bebiendo sin parar. ¡Menuda fiesta!. ¿Fiesta?, fiesta la que te espera en la cocina. Cuando se te pasa un poco la borrachera, asomas la cabeza y descubres montañas y montañas de platos, vasos y utensilios varios. Y lo peor de todo, hoy te toca fregar a ti. ¿Qué hago, lo dejo para mañana a ver si...?, a ver qué, ¿a ver si los ratoncitos de Cenicienta hacen horas extras para fregarte a ti los platos?. Nada, sabes que lo has de hacer ahora, antes de que la porquería se incruste tanto que no saldría ni haciendo palanca.
Respiras hondo, entras y vuelves a respirar hondo. ¡Menudo panorama!. Buscas los guantes de cocina y cuando te dispones a ponértelos, nada, que no entran, que están más pegados que el pelucón de Camilo Sesto. Si es que tendría que haberle hecho caso a mi madre y haberles puesto polvos de talco dentro. Claro, quién se iba a imaginar que eso funcionaría, si eso lo hacen los gimnastas. Tú les ves que se esparcen polvos blancos (que nadie piense mal, que ahora el control antidoping es muy severo) por las manos para agarrarse mejor a la barra y no relacionas eso con fregar platos. Bueno, que lo de hacer la vertical sí tiene que ver porque dos horas de pie frente al fregadero no te las quita nadie. Cuando consigues ponerte los guantes, empieza el festival de la espuma. Y mientras estás todo concentrado enjabonando, sientes un picor en la nariz. Buf, es irresistible. Intentas rascarte pero con los guantes llenos de jabón lo único que te queda son tus brazos y algo de habilidad. Despues te pica la oreja, otra vez la nariz. Si es que pareces un chimpancé bailando sevillanas.
Al fin acabas la primera fase. Ahora empieza la segunda, enjuagar. Sobretodo con agua calentita que así queda todo más limpio. Calentita sí, pero no hirviendo, que como te descuides tienen que llevarte de urgencias a la unidad de quemados para despegarte los restos de goma rosa que se te han quedado adheridos a tus dedos. Esto es un no parar. Como no acabe pronto voy a secar el Ebro. Qué de vapor se ha liado aquí. ¡Qué calor!. Los pisos de ahora son tan pequeños que la cocina se convierte en sauna. Así mientras friegas se te abren los poros.
Despues de una hora y media recluido en la cocina miras a tu alrededor y te das cuenta de que ya no queda nada más por fregar. ¡Has acabado! Ole, ole. Te quitas los guantes y cuando te dispones a ir al lavabo para buscar los polvos de talco, viene tu pareja con unas copas en la mano diciendo: "Uy, alguien se ha dejado esto detrás del sofá. Seguro que ha sido Pedro, es tan despistado. Ten, ya que estás friega esto también". Grrrrrr, calma, calma que te va petar la vena de la sién. Ya hablaré yo Pedro, ya.
Ahora sí que ya está. Fin. Ya puedo irme a la camita a descansar. Te pones el pijama, te metes en la cama, te acurrucas y cuando estás a punto de dormirte entra tu pareja con ganas de marcha. " Cariño, hazme el amor tan apasionadamente que no pueda dejar de gritar". En ese momento, como si tuvieras un muelle en el culo, agarras a tu pareja, la pones boca abajo y....empiezas a frotar con energía. Vaya si grita, sí, aunque no de placer precisamente.
Buenas noches
Pues ahí estás tú, con los 20 en casa, pasándolo en grande. Comiendo y bebiendo sin parar. ¡Menuda fiesta!. ¿Fiesta?, fiesta la que te espera en la cocina. Cuando se te pasa un poco la borrachera, asomas la cabeza y descubres montañas y montañas de platos, vasos y utensilios varios. Y lo peor de todo, hoy te toca fregar a ti. ¿Qué hago, lo dejo para mañana a ver si...?, a ver qué, ¿a ver si los ratoncitos de Cenicienta hacen horas extras para fregarte a ti los platos?. Nada, sabes que lo has de hacer ahora, antes de que la porquería se incruste tanto que no saldría ni haciendo palanca.
Respiras hondo, entras y vuelves a respirar hondo. ¡Menudo panorama!. Buscas los guantes de cocina y cuando te dispones a ponértelos, nada, que no entran, que están más pegados que el pelucón de Camilo Sesto. Si es que tendría que haberle hecho caso a mi madre y haberles puesto polvos de talco dentro. Claro, quién se iba a imaginar que eso funcionaría, si eso lo hacen los gimnastas. Tú les ves que se esparcen polvos blancos (que nadie piense mal, que ahora el control antidoping es muy severo) por las manos para agarrarse mejor a la barra y no relacionas eso con fregar platos. Bueno, que lo de hacer la vertical sí tiene que ver porque dos horas de pie frente al fregadero no te las quita nadie. Cuando consigues ponerte los guantes, empieza el festival de la espuma. Y mientras estás todo concentrado enjabonando, sientes un picor en la nariz. Buf, es irresistible. Intentas rascarte pero con los guantes llenos de jabón lo único que te queda son tus brazos y algo de habilidad. Despues te pica la oreja, otra vez la nariz. Si es que pareces un chimpancé bailando sevillanas.
Al fin acabas la primera fase. Ahora empieza la segunda, enjuagar. Sobretodo con agua calentita que así queda todo más limpio. Calentita sí, pero no hirviendo, que como te descuides tienen que llevarte de urgencias a la unidad de quemados para despegarte los restos de goma rosa que se te han quedado adheridos a tus dedos. Esto es un no parar. Como no acabe pronto voy a secar el Ebro. Qué de vapor se ha liado aquí. ¡Qué calor!. Los pisos de ahora son tan pequeños que la cocina se convierte en sauna. Así mientras friegas se te abren los poros.
Despues de una hora y media recluido en la cocina miras a tu alrededor y te das cuenta de que ya no queda nada más por fregar. ¡Has acabado! Ole, ole. Te quitas los guantes y cuando te dispones a ir al lavabo para buscar los polvos de talco, viene tu pareja con unas copas en la mano diciendo: "Uy, alguien se ha dejado esto detrás del sofá. Seguro que ha sido Pedro, es tan despistado. Ten, ya que estás friega esto también". Grrrrrr, calma, calma que te va petar la vena de la sién. Ya hablaré yo Pedro, ya.
Ahora sí que ya está. Fin. Ya puedo irme a la camita a descansar. Te pones el pijama, te metes en la cama, te acurrucas y cuando estás a punto de dormirte entra tu pareja con ganas de marcha. " Cariño, hazme el amor tan apasionadamente que no pueda dejar de gritar". En ese momento, como si tuvieras un muelle en el culo, agarras a tu pareja, la pones boca abajo y....empiezas a frotar con energía. Vaya si grita, sí, aunque no de placer precisamente.
Buenas noches
jueves 26 de febrero de 2009
DESPUES DE LA TORMENTA....
...llega la calma.
Desde la última vez que escribí, me han pasado muchas cosas. No han sido hechos en concreto sino sensaciones. Estaba cansada, parecía como si todo me doliera. Me miraba al espejo y no me reconocía. Siempre enfadada, siempre triste, apática...esa no era yo. Estaba perdida.
Fui al médico de cabecera y se le ocurrió preguntarme si estaba triste. En ese momento me puse a llorar. Le comenté que no había día que no llorara sin motivo. Diagnóstico: depresión. Una pastillita al día y paciencia.
Llevo casi tres meses de tratamiento y parece que la cosa funciona. Al menos me he animado a quedar con amigos, a escribir, a reir. Ahora disfruto más de Guillermo y no discuto tanto con Carlos. Bueno, a ver si me recupero del todo y vuelvo a ser la misma que empezó este blog.
Gracias a todos por vuestros ánimos.
Desde la última vez que escribí, me han pasado muchas cosas. No han sido hechos en concreto sino sensaciones. Estaba cansada, parecía como si todo me doliera. Me miraba al espejo y no me reconocía. Siempre enfadada, siempre triste, apática...esa no era yo. Estaba perdida.
Fui al médico de cabecera y se le ocurrió preguntarme si estaba triste. En ese momento me puse a llorar. Le comenté que no había día que no llorara sin motivo. Diagnóstico: depresión. Una pastillita al día y paciencia.
Llevo casi tres meses de tratamiento y parece que la cosa funciona. Al menos me he animado a quedar con amigos, a escribir, a reir. Ahora disfruto más de Guillermo y no discuto tanto con Carlos. Bueno, a ver si me recupero del todo y vuelvo a ser la misma que empezó este blog.
Gracias a todos por vuestros ánimos.
martes 25 de noviembre de 2008
SOY YO, LA QUE SIGUE AQUÍ...
No es que esté para muchos cánticos, a no ser que sean nanas. Pero a pesar de ello no he podido evitar visitar los últimos posts de mis blogs allegados. ¿Y sabeis qué he descubierto?, bueno, más que un descubrimiento ha sido una sensación. Pues eso, que me ha dado la sensación de que a todo el mundo le falta tiempo para escribir. Ya sea por falta de ánimos, por trabajo o por un bebé de 6 meses y medio que no para de exigir que juegue con él.
Sí, sí, ya han pasado seis meses y medio desde aquel día inolvidable. Y ya sé que no he escrito ni unas lineas pero es que es difícil concentrarse entre llantos, biberones, chillidos, cacas, horarios y muñecos musicales (gracias J y Y por ese maravilloso regalo. Tengo la canción de Fray Santiago, Fray Santiago, duermes tú, duermes tú.... gravada en mi tímpano).
No os aburriré con historias de mamis, sólo deciros que es toda una aventura. Hay ratos en los que tengo que irme a otra habitación y agarrar un cojín, pegármelo a la cara y gritar a pulmón abierto, para luego volver con una sonrisa al lado de Guillermo. Y otros momentos tiernos y graciosos que compensan con creces los anteriores.
Ahora mismo le estoy ignorando para que aprenda a jugar solo. No sé si hago bien o mal, me dejo llevar por mi instinto y sanseacabó. ¡Esto es un mar de dudas!
Sí, sí, ya han pasado seis meses y medio desde aquel día inolvidable. Y ya sé que no he escrito ni unas lineas pero es que es difícil concentrarse entre llantos, biberones, chillidos, cacas, horarios y muñecos musicales (gracias J y Y por ese maravilloso regalo. Tengo la canción de Fray Santiago, Fray Santiago, duermes tú, duermes tú.... gravada en mi tímpano).
No os aburriré con historias de mamis, sólo deciros que es toda una aventura. Hay ratos en los que tengo que irme a otra habitación y agarrar un cojín, pegármelo a la cara y gritar a pulmón abierto, para luego volver con una sonrisa al lado de Guillermo. Y otros momentos tiernos y graciosos que compensan con creces los anteriores.
Ahora mismo le estoy ignorando para que aprenda a jugar solo. No sé si hago bien o mal, me dejo llevar por mi instinto y sanseacabó. ¡Esto es un mar de dudas!
domingo 18 de mayo de 2008
SOLO ME DA TIEMPO A DECIR...
... ¡que Guillermo ya está aquí!. Nació el sábado 10 de mayo a las 13:08. Pesó 3,290 y midió 49 cm. El parto fue...mejor lo explico otro día. Digamos que no salió como esperábamos pero el resultado ha sido inmejorable: un niño sano y tragón que en estos momentos reclama su leche. Es tan bonito darle de mamar...
viernes 9 de mayo de 2008
CON LAS BOLSAS EN LA PUERTA
Son las 02:40 de la madrugada. Creo que la cosa ya va en serio. Duele. No voy a poder soportar un parto natural. Estoy cansada. Llevo dos días y dos noches (esta será la tercera) sin dormir. La tentación de la epidural es demasiado grande como para no caer en ella.
Espero que todo salga bien.
Dentro de un ratito llamaremos a un taxi.
Gracias a todos por los ánimo. Ya os contaré.
Espero que todo salga bien.
Dentro de un ratito llamaremos a un taxi.
Gracias a todos por los ánimo. Ya os contaré.
FALSA ALARMA
Desde el miércoles por la noche estoy con contracciones. Durante el día son más espaciadas pero por la noche la cosa va a más. Así que llevo 2 noches casi sin dormir e intento aprovechar las mañanas para descansar.
Hablo con Guillermo. Sé que está bien. Se mueve.
Aún así se me ocurrió ir el jueves por la tarde a urgencias para saber porqué las contracciones habían parado (sólo tenía 2 cada hora, aproximadamente). Tenía dudas. Quería escuchar los latidos de Guillermo. Quería que me informaran y me tranquilizaran. Pues por una parte fue así pero por otra salí cabreada de allí. Primero me atendió una mujer muy amable que se sorprendió al saber que había ido allí porque no tenía contracciones. Sin embargo, me explicó que eso era normal, que el cuello de mi útero estaba madurando y que eran contracciones preparatorias. Me dijo que aún podía tardar días en parir. Despues apareció el médico para redactar el parte y al decirle el motivo de mi visita me echó bronca. Me dijo, poco más o menos, que estorbaba, que eso era urgencias y que debería haber ido a una visita convencional. Que "hoy porque está tranquilo, pero hay días en los que hay que esperar 5 horas y llegan personas sangrando que tienen que esperar su turno porque otras no hacen buen uso del servicio de urgencias".
Vaya joya de persona.
En fin, aquí sigo, esperando a que lleguen las contracciones "de verdad".
Hablo con Guillermo. Sé que está bien. Se mueve.
Aún así se me ocurrió ir el jueves por la tarde a urgencias para saber porqué las contracciones habían parado (sólo tenía 2 cada hora, aproximadamente). Tenía dudas. Quería escuchar los latidos de Guillermo. Quería que me informaran y me tranquilizaran. Pues por una parte fue así pero por otra salí cabreada de allí. Primero me atendió una mujer muy amable que se sorprendió al saber que había ido allí porque no tenía contracciones. Sin embargo, me explicó que eso era normal, que el cuello de mi útero estaba madurando y que eran contracciones preparatorias. Me dijo que aún podía tardar días en parir. Despues apareció el médico para redactar el parte y al decirle el motivo de mi visita me echó bronca. Me dijo, poco más o menos, que estorbaba, que eso era urgencias y que debería haber ido a una visita convencional. Que "hoy porque está tranquilo, pero hay días en los que hay que esperar 5 horas y llegan personas sangrando que tienen que esperar su turno porque otras no hacen buen uso del servicio de urgencias".
Vaya joya de persona.
En fin, aquí sigo, esperando a que lleguen las contracciones "de verdad".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)